
Muere siempre en invierno hasta la flor más bella.
Y así comienzo con algo viejo, con mi pensamiento muerto, dejando acá lo que escribí hace tanto, tanto tiempo…
「Día tras día nacen para mí las bellas flores, sus múltiples colores y todo lo que resplendor trae a este plano. No es que ellas mueran tras mi marcha, ni que el sol deje de dar su calor a las plantas, sino que termina mi vida donde comienza el mundo, yo soy el que muere cuando no las observo. Ellas nacen diariamente, brotan por todas las áreas de mi mente ¿Qué se puede decir? Nacer es nacer en otro, y solo naciendo en mí, tiñen de colores mis ojos…
Así también naces vos cada día (y me atrevería a decir, que cada segundo de mi vida), en tus fotos e imágenes, en tus recuerdos, de llantos y risas, en mi cara ¿Qué es mi rostro sino una representación de lo que dejaste impreso en mí? A pesar de todo, aún invento el mundo, aún cambio los tiempos, los sueños y los días. ¡No hay realidad para mí! Solo sueño e imaginación permito en mí, la tranquila pasividad de la adaptación es para la piedra, el hombre vive en la vertiginosa situación de la creación. Todo se hace difícil, pero nada se hace imposible.
Y me voy muriendo en cada escrito que no logro mostrarte, me muero en cada poesía que se pierde en la calle, entre las lágrimas que la luna me ha visto llorar, entre los sueños que logran escapar. Morir es vivir a cada instante en el mundo, dónde dejamos todo para perdernos.Y precisamente así me perdí yo…」
Qué otro inicio puedo dar a este lugar, donde intentaré mostrar mi sentimiento, que un cita de aquel desesperanzado muchacho que soy yo, de tiempo en tiempo. Los espero leyendo este espacio mio. Nos vemos en la próxima.
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